top of page
Buscar

Artículos seleccionados

  • Foto del escritor: Myosotis Rowan
    Myosotis Rowan
  • 16 may 2016
  • 2 Min. de lectura

Con todo su pesimismo, que más tarde lo llevaría a su fatal muerte, Mariano José de Larra nos da una visión decepcionante de la sociedad española de su época, aunque si bien es crítico con ella, no lo es menos con aquellos españoles que prefieren todo lo foráneo a lo propio, constituyendo así su obra en sucesión de contradicciones muy coherentes. En sus artículos toca diferentes temas, pareciendo que nos envía mensajes, dando la idea que no estamos más que en un bucle donde todo se repite desde hace siglos. Desde la crítica a ciertos personajes que hacen creer lo que no tienen (estudios, títulos, ideas) hasta que uno rasca un poco y descubre que lo que brilla no es más que oropel, a pesar de que su brillo siga engañando y deslumbrando a muchos (aquí me ha recordado mucho a otra obra de José Cadalso, "Los eruditos a la violeta"), hasta el intrusismo laboral que también vemos hoy en día (guías que no son guías, presentadores que no son presentadores y supuestos periodistas que a veces se duda de que lo sean). La parte negativa de la obra se la achaco a las ideas y usos y costumbres de la época, aunque hubiera agradecido un poco más de visión por parte de este hombre, que se traduce en el momento en que la mujer, según él, llegando a ser una "calavera" igual que el hombre y tomando sus mismas malas costumbres, automáticamente deja de ser mujer, rechazando su sexo. De todo hay en sus artículos y aún así, pasando por alto ciertas cosas como la última mencionada, merece la pena echarles un vistazo. Sinopsis: Leamos sus obras; ¡qué tesoros de novedad, qué de maneras y aspectos, recursos inesperados, ideas brillantes, ocurrencias imprevistas, sales no preparadas, dichos profundos! Todo en él sorprende y deslumbra. Lo más maravilloso de "Fígaro" es la valentía de crítica, que hiere de punta, con golpe certero y profundo, sonriendo con inocencia como si fuera un halago. Esa manera especialísima suya de burlarse con seriedad, que es la burla más acerada; cuándo con simple y pacífica armonía, cuándo con franco y brutal sarcasmo, cuándo con agridulce humorismo. No ha menester estatua (ya tiene, siquiera, busto y notable, añadimos nosotros, en un jardín romántico del barrio en que nació y murió). Alcense enhorabuena estatuas a los que se han muerto. Para gloria suya. Larra está hoy tan vivo como cuando vivía corporalmente. Francisco Navarro Ledesma.


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

© Copyright 2023 My Site Name. All rights reserved.

  • Facebook Classic
  • Twitter Classic
  • Google Classic
  • RSS Classic
bottom of page