El mapa y el territorio
- Myosotis Rowan
- 16 may 2016
- 2 Min. de lectura

Infumable, apático, pesado, soporífero, tedioso, cargante, una de las peores lecturas, en fin, que he hecho en mucho tiempo, superando con creces a De Quincey. Leídas 250 páginas de 406 y del asesinato ni asomo. 250 páginas donde no se dice absolutamente nada. Más parece un discurso político con mucha paja y poco contenido. No recuerdo haber leído un libro tan malo nunca, de hecho, es que debería abrir una nueva carpeta exclusivamente para esta obra con un título parecido a algo así como: "lecturas aún peores". Leyendo las críticas de los periódicos me pregunto si es que yo soy muy superficial o si han untado bien a los críticos por poner opiniones positivas con respecto a esta obra. Me pregunto si es que el mundo se está quedando sin ideas y también me pregunto cómo es posible que publiquen algo que no dice nada. Para escribir un tocho de 400 páginas y no tener nada que decir, es mejor no tomar la pluma siquiera. Carne de donación para la biblioteca. Sinopsis: Si Jed Martín, el personaje principal de esta novela, tuviera que contar su historia, comenzaría por hablar de un calefactor. O de su padre, arquitecto muy conocido con el que pasa sólo un día al año: la Nochebuena. Nos hablaría de Olga, una hermosa rusa a la que conoció en su primera exposición fotográfica para las guías Michelín- "el mapa es más interesante que el territorio". Tras su éxito, Jed conoce a gente muy importante, entre ellos, al escritor Michel Houellebecq. También nos contaría cómo ayudó al comisario Jasselin a resolver un crimen atroz. El arte, el dinero, el amor, las visitas a su padre, la muerte, el trabajo, Francia convertida en un paraíso turístico son algunos de los temas de esta novela clásica y contemporánea al mismo tiempo.