Auto de los Reyes Magos
- Myosotis Rowan
- 22 may 2016
- 2 Min. de lectura

Leyendo una selección de teatros medievales castellanos, comienzo a entender el que la Inquisición, cuando le llegó el turno, fueran cerrando los teatros por temporadas en cuanto les parecía más o menos pecaminosos. Y es que, habiendo nacido o, por mejor decir, concebido, al parecer el teatro durante al Edad Media, como una forma de acercar los Evangelios al pueblo, luego fue "degenerando" en otras formas profanas, de líos amorosos, prohibidos, profanos, comedias y dramas, alejándose del tema sacro con el que comenzaron. Cosa que tampoco es de extrañar, viendo la sosería de esta obra que, puesta sobre escena, no llegará al cuarto de hora, lo cual lo hace estupendo para alguna representación para niños siempre y cuando se adapte al castellano moderno. Sinopsis: Esta obra es el ejemplo típico del modo casi fortuito en que se ha conservado las muestras que poseemos del teatro vernáculo medieval: se copió en unas hojas dejadas en blanco al final de un manuscrito que contiene dos obras de teología en latín. El estar en lengua vulgar impedía que se copiara en los manuscritos litúrgicos que acogían el teatro sacro en latín. El texto conservado en un fragmento de 147 versos polimétricos. Menéndez Pidal, que dio título a la obra, la supuso compuesta a finales del siglo XII o a principio del XIII; pero, posteriormente propuso adelantar al fecha a 1150. El estudio lingüístico del texto ha dado lugar a varias hipótesis sobre el origen del autor. Sin llegar a ninguna conclusión definitiva, se ha sugerido que fue gascón, mozárabe o catalán. Estas hipótesis reflejan la peculiar situación cultural de Toledo en el siglo XII, cuando vivían en dicha ciudad mozárabes, francos y castellanos. En términos generales se inspira en el relato evangélico de San Mateo, 2, 1-12.