El asesino de la regañá
- Myosotis Rowan
- 21 oct 2016
- 2 Min. de lectura

Cuando dije con quién me estaba metiendo en la cama durante un par de noches, también dije que era una bocanada de aire fresco con sus personajes casposos típicamente sevillanos. Para pasarlo bien y llevar a cabo una lectura distendida, fácil y divertida. Y todo eso lo dije habiendo leído tan sólo tres o cuatro capítulos, no más. Hoy me reafirmo en esa idea. Para el extranjero que sepa español o para el español no andaluz, incluso para el andaluz no sevillano, este libro le dará una idea de la sociedad sevillana, de sus usos y costumbres y de su verdadero carácter, muy calado por Villanueva a los dos días de estar en la ciudad hispalense tratando de cazar al asesino. Si bien todo está escrito de manera un tanto exagerada, no es menos cierto que el sevillano que lea el libro tendrá que sonreír, aún cuando no quiera, al ver reflejado el espíritu de la ciudad. Me ha impresionado doblemente, porque, aunque es, como ya he dicho, una bocanada de aire fresco, sobre todo en mi biblioteca, que no tiene muchas historias así de distendidas, no puedo evitar mirarlo con los ojos del guía turístico y es, incluso para el turista, una buenísima guía para visitar los sitios más típicos de la ciudad y qué pedir en caso de duda y que se quiera tomar algo típicamente sevillano. Personalmente, es la primera, o una de las pocas veces, que quiero agradecer al escritor su obra. He reído hasta las lágrimas y hacía ya más de dos años que no lo hacía. Me duele toda la musculatura por lo desentrenada que la tenía. Una historia para relajarse, para no pensar, para dejarse llevar y, sobre todo, para disfrutar. No te arrepentirás, te lo aseguro. Sinopsis: ¿Y si hubiera un serial killer de sevillanas maneras? ¿Y si mandara una nota al ABC después de cada crimen? ¿Qué pasaría si se confabulara con sus compinches en Cash Badia, alternara en el Tremendo o se hablara de él en el Garlochí? ¿Y si los sospechosos fueran caras conocidas de la Sevilla más tradicional? ¿Soportaría el presidente de uno de los equipos de fútbol de la ciudad un interrogatorio sobre un asesinato solamente con un zumo de naranja? ¿O un artista de la canción ligera? ¿Y una pareja de humoristas? ¿Y todos los demás? ¿Y si ese violento paisano asesinara con una afilada regañá... y sólo a modernos que no comulgan con las esencias de la ciudad? Ya está aquí la novela que Sevilla no quiere que leas.