-Pelar los ajos y echarlos en un mortero enteros o picados.
-Añadir al mortero un poco de sal gorda y machar los ajos.
-Ir añadiendo el aceite poco a poco y seguir machacando, de forma que el aceite se integre bien en la mezcla, que irá espesando conforme vayamos machacando.
-Añadir el chorro de vinagre o zumo de limón recién exprimido y seguir machacando hasta que la mezcla adquiera la textura deseada.
-Echar la mezcla una vez terminada en un recipiente y meter en la nevera.